Creación de Metas

Creación de MetasHay una frase que escuché de gente del medio oriente la cual dice: “Donde hay visión, hay orden”. Siento que es algo muy cierto y que vale la pena meditarlo un momento.

Una problemática que viven algunas empresas es que sus líderes generan metas de una manera poco eficiente. Cometen errores tales como ser muy ambiguos en sus declaraciones, por ejemplo: “Ser mejores que el año pasado”, Ok, ¿cuánto se necesita para ser mejores? ¿Que haya 10 dólares más en el banco? Otra frase pudiera ser “Tener suficiente presupuesto para cubrir la producción que se programe para el semestre”, ¿suficiente? ¿Cuánto es suficiente?

En otras ocasiones el ímpetu del líder hace que las metas que propone parecieran despegar de la realidad. Por ejemplo “Seremos mil veces mejor que cualquier otra empresa del país” (Bueno, específicamente a éste amigo le diría que: ¡Ya te he dicho tres millones de veces que no exageres!)

Muchas de estas metas, al exponerlas pueden sonar esperanzadoras e inspiradoras, pero no se trata de construir castillos en el aire.

A fin de evitar lo anterior quisiera que razonáramos algunos principios para la generación de metas.

Número uno, es conveniente que definamos de dónde vamos a sacar la visión para comenzar a generar ideas. Para esto, la respuesta se encuentra en la misión escrita con la que debe contar la empresa. Recordemos que es la misión la que nos declara la razón de ser de la compañía. Entonces debemos asegurarnos que las metas que declaremos sean para respaldar esta misión conforme sus valores. Por ejemplo, la mayoría de las empresas internacionales tienen un fuerte compromiso con la calidad. Teniendo en cuenta esto, no podemos concebir a un gerente de división dictando la meta de “producir 100 lotes de una medicina muy delicada a fin de mes a cualquier costo”, poniendo en riesgo la consistencia ideal del producto y la salud de los consumidores. La meta debe respaldar el compromiso del corporativo para “ser líder en el campo de la medicina con productos de alta calidad”.

En segundo lugar debemos hacer una seria evaluación de los recursos, tanto materiales como humanos para la consecución de las metas. Hay ocasiones que gerentes hacen compromisos con la alta gerencia o los inversionistas que son prácticamente imposibles de lograr con lo que se tiene a la mano, pero con tal de salir de un aprieto, o de conseguir más tiempo, calman la tormenta con metas del estilo. Entonces debemos de decir, que aunque los objetivos globales sean difíciles, hay que ser realistas con los compromisos que hacemos.  Por ejemplo, si un supervisor de calidad detecta que un proveedor está entregando un 15% de producto dañado y se intenta comprometer a tener un 5% máximo de unidades con desperfectos, no podrá lograrlo por más que cuide la calidad del resto de los componentes.

En tercer lugar, hay que decir que se vale pedir opiniones de los expertos. Uno puede ser un genio en una materia, pero la mayoría de los grandes logros llegan a estar compuestos de la intervención de varias disciplinas (matemáticas, físicas, intelectuales, artísticas, etc.) y que si bien, con nuestro ingenio podemos producir buenas ideas, al tener la opinión de más personas, toda idea es susceptible de mejorarse.

En cuarto lugar hay que escribir las metas y comunicarlas eficientemente a el resto del equipo. A mi me ha tocado ser testigo de los desastres que se pueden generar cuando la dirección tiene brillantes ideas, ambiciosos objetivos, pero nada de eso se permea a los mandos bajos y mucho menos al resto de los empleados. Pareciera que estas personas dieran por hecho que el resto de su personal ya ha comprado el nuevo Ipod XIV que ya incluye lector de ondas cerebrales. Es mejor que las metas se comuniquen por escrito, ya sea en letreros, memorándums, correos electrónicos, etc. El equipo debe estar enterado claramente de lo que se espera de ellos.

En quinto lugar debemos asegurarnos que contemos con las métricas suficientemente claras para tener los medios suficientes para estar enterados de que estamos logrando correctamente nuestra meta. Por ejemplo, si nuestro objetivo es generar $1’200,000 anuales, ya sabemos que mensualmente debemos estar ganando $100,000 y que si por algo no se está logrando esto completamente mes a mes, tenemos que hacer ajustes para cumplir la meta al terminar el año.

Finalmente, no nos quedará más que evaluar los resultados. Una vez que nos hayamos asegurado que nuestra meta va a respaldar la misión de nuestra empresa, estemos seguros que tenemos los medios para lograr la meta la cual fue enriquecida por un grupo de expertos y que fue comunicada apropiadamente, tendremos más posibilidades de lograr lo visionado. Lo mejor de esto es que con el paso del tiempo y el logro de objetivos estaremos generando una valiosa experiencia que nos permitirá mejorar nuestra estrategia en la generación de metas.

Daniel Borrego

¡Hola! Soy Daniel Borrego, Consultor Senior y me especializo en SEO, SEM, Social Media, Email Marketing y ASO. Soy coach y consultor para PyMES y empresas. Asimismo, brindo cursos de capacitación In House sobre temas de Marketing Digital.

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