Las organizaciones nacen con una idea, se desarrollan con más ideas y mueren por falta de ellas. Si han de nacer, o consolidarse las organizaciones mexicanas es ineludible acelerar el paso en la creación de nuevas ideas llevadas a la práctica, a una velocidad nunca antes demandada. De no hacerlo estaremos ante un panorama nada optimista. Sabemos y esto tampoco es novedoso, que es importantísimo mejorar en todas las organizaciones y todos los ámbitos de la vida nacional que realmente nos lleven al país que deseamos. He aquí la necesidad urgente de la creatividad y la innovación a lo largo y ancho de todas nuestras organizaciones. Es impostergable el uso óptimo de los escasos recursos y la creación de nuevos.
La creatividad como generadora de ideas y la innovación como producto final se hacen indispensables para la creación, la permanencia y desarrollo de nuestras organizaciones.
Esta es la época de las ideas y el capital intelectual y social. Es el combustible de la etapa que estamos viviendo en las organizaciones como alguna vez lo fueron el vapor y la electricidad. Cuanto antes nos enfoquemos como un todo a la creación de lo” nuevo”, aunque no asegurare el mejoramiento en forma automática , habremos de incrementar la probabilidad de éxito. De lo contrario, si no pensamos y actuamos de diferente (“nueva”) manera estaremos en el mejor e improbable de los casos alcanzando los mismos resultados que hasta la fecha han sido insuficientes.
Es la hora de una jornada nacional para impulsar el talento mexicano que tanto se presume, pero dista mucho de hacerse realidad. Es necesario estimularlo y convertirlo en una actitud y práctica cotidiana. Sin creatividad no puede haber innovación y sin innovación una organización no puede mantener ni alcanzar un nivel de desarrollo que le permita competir y ganar en la actual situación mundial.
operacional. Sin duda, a nivel funcional, procesal y organizacional es una necesidad apremiante. La búsqueda de la singularidad de cada organización nunca ha sido más urgente que ahora. Los individuos, los grupos y las organizaciones deben abrazar estas necesidades y darles oportunas respuestas. El desarrollo del proceso creativo es un imperativo nacional, así como su fiel acompañante, la innovación.
Tanto la creatividad como la innovación deben ser procesos intencionados y como tales, apoyados y gestionados para alcanzar los logros deseados por cada organización.
La actualidad caracterizada por una competencia intensa, desafía buscar con la misma intensidad nuevas formas de “triunfar”.Los últimos años han sido testigos de diferente enfoques: mejorar las cadenas de valor, hacer benchmarking , implementar procesos de reingeniería, aplicar diferentes sistemas de costos, lean manufacture, seis sigma, teoría de restricciones, entre muchas otras opciones o cualquier combinación de todo lo anteriormente mencionado. Todas estas aplicaciones han contemplado funciones, procesos, sistemas y niveles. Estrategias, estructuras y competencias también han jugado un rol importante. Lo cierto es que la singularidad de las organizaciones impiden las recetas universales y nos reta a encontrar soluciones particulares que necesariamente dependen de nuevo de la creatividad y la innovación.
La búsqueda incesante del éxito ha llevado a cambios de paradigmas en la gestión de las organizaciones. Una y otra vez han sido puestas a prueba las creencias y principios de la gestión. Lo que antes era aceptable, hoy ya no lo es y muy probablemente ni será en un futuro. Lo innegable es que estos cambios contemplan nuevas ideas y su implementación, es decir, los viejos conocidos, la creatividad y la innovación.










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