Trabajemos en el origen de los resultados si queremos mejorarlos

Tom Peters (1989) dijo que las organizaciones y las personas son cuestiones decisivas en la derrota o en la victoria. Personas, organizaciones y sistemas ganan guerras y segmentos de mercado. Ellos usan tecnología para hacer esto, pero la tecnología por sí misma no es decisiva. Las grandes empresas como HP, IBM y DELL realizan enormes esfuerzos e inversiones de millones de dólares para poder crear y ofrecer computadoras cada vez más poderosas. Así mismo otras tantas compañías mundiales desarrollan programas eficientes para apoyar en la administración de toneladas de información que se genera y administra en las empresas. Sin embargo nada de esto es finalmente útil si las personas que están detrás de ellas no tienen una formación profesional y humana apropiada.

Recordemos que una organización es un sistema social de seres humanos, es una entidad viva y animada. Para manejarla debemos tratarla como tal. La era Industrial se ha quedado muy atrás. Esos años eran donde un empleado significaba un engrane más en la gran maquinaria que conformaba a la compañía y se entendía como un elemento inventariado el cual contaba con un determinado tiempo de vida y que luego podría ser reemplazado. Ese componente podía ser programado para realizar una labor específica, de tal modo que no haría un movimiento más allá de lo que se le había indicado. Incluso el famoso comediante Chales Chaplin hace una parodia de este escenario en su película “Tiempos modernos”. Gracias a Dios, esos tiempos ya quedaron atrás.

El físico Fritjof Capra (1992) dijo, “Una corporación está literalmente viva. Tiene su propia racionalidad, su propia mente, sus propias emociones y por su puesto su propia cultura. Así que no puedes simplemente dominar y controlar una organización  como lo haces con una máquina y no puedes simplemente darle instrucciones”

Por lo tanto podemos analizar a los seres vivos a fin de entender cómo opera nuestra empresa realmente. De tal manera que si observamos a las personas, encontraremos que todo el grupo de valores que tiene el individuo guiarán sus acciones, las cuales al estarlas repitiendo se llegarán a convertir en hábitos, recordemos que a fin de cuentas las personas somos seres que vivimos ejecutando una enorme cantidad de hábitos (levantarse a cierta hora en la mañana, bañarse, desayunar, trabajar, regresar a la casa, algunos atender a su familia y la mayoría de las veces, dormirse a una misma hora. Todo esto semana a semana) Esos hábitos, ya sean buenos o malos definirán los resultados en nuestra vida a largo plazo.

En las empresas ocurre algo similar, los valores o cultura organizacional determinarán las maneras de hacer las cosas, éstas cuando son formalizadas y se repiten continuamente para la elaboración de nuestro producto o servicio se convierten en procesos y todo lo anterior creará el resultado de nuestro trabajo.

Ahora bien, una vez que analizo todo lo anterior algunas respuestas me vienen a la cabeza cuando me pregunto: ¿por qué muchos de los proyectos en nuestras empresas, grupos de trabajo, organizaciones gubernamentales y hasta personales llegan de continuo al fracaso si todo pareciera indicar que sí se cuentan con planes y procesos bien pensados y definidos?

De pronto tenemos a todo un gran equipo de profesionistas trabajando duro y en equipo y luego de cierto tiempo el líder anuncia la cancelación del proyecto. O tenemos ciudades enteras con la responsabilidad de organizar un evento de clase mundial y faltando meses para comenzar el acontecimiento resulta que sólo tienen el 70% de responsabilidades terminadas. O peor aún, la frustración de una nación entera cuando ve que sus líderes realizan infinidad de promesas y anuncian grandes proyectos y vemos que de algún modo, el presupuesto original no fue suficiente y será necesario un gran endeudamiento para cubrir un misterioso incremento de costos de hasta un 300% más caro de lo que se tenía contemplado gastar. ¡¿Qué pasa?!

Yo opino que una de las respuestas la encontramos en la reflexión realizada al inicio de este escrito. Es necesario cuidar los valores que rigen a los directores, líderes, gerentes y personal que está trabajando en nuestras organizaciones. Recordemos que estos “factores” determinarán la manera en que se hacen las cosas y los resultados que tendrán al final de la operación.

Apenas acabo de hablar con un colega que es encargado del departamento de tecnologías de la información, el cual me expresaba su molestia de que un proveedor le ofrecía facturarle un 30% más caro todos los equipos que su organización adquiriría a fin de repartirse entre ellos esa cantidad adicional. Mi amigo al tener el encargo de cuidar los egresos de su institución rechazó tal oferta y canceló las operaciones con ese proveedor.

Así mismo, dos días atrás un académico compartía la experiencia de un director de una famosa empresa Mexicana el cual debía hacer una inversión altísima a fin de remodelar una gran cantidad de inmuebles que posee la compañía. De la misma manera recibió varias ofertas de disparar los costos a fin de quedarse con una gigantesca cantidad de dinero. Misma que rechazó y terminó saliendo de la institución.

Estimados amigos, pienso que tristemente son pocos los casos que podemos conocer con tan íntegro desenlace. Creo que sería mucho más sencillo si nos dieran la oportunidad de contar los casos de personas que conocemos las cuales se hicieron de grandes posesiones de una manera fácil realizando algún fraude. ¿Ahora respondemos la pregunta de por qué fracasan varios proyectos donde en la mayoría de las ocasiones son demasiadas las personas afectadas?

El desarrollo continuo de la calidad en las compañías reconoce la necesidad de un cambio en la cultura. Esto significa un cambio en los valores y creencias que influencian la actitud y operaciones del día a día. Pero, ¿cómo provocas un cambio permanente en la forma de pensar y el comportamiento? Los cambios culturales toman mucho tiempo en la organización. La perseverancia es un factor vital para lograr los éxitos. La administración debe perseverar y superar los obstáculos para cambiar la cultura. En medio de esto está arraigado la resistencia y el conflicto con los valores existentes.

Pero si me preguntaran ¿cómo podemos hacer un cambio en los resultados que está teniendo determinado grupo o empresa? Una de las primeras cosas que analizaría y por donde comenzaría a trabajar es en la cultura y valores de las personas que están trabajando en nuestra organización, ese ser vivo que debemos cuidar, alimentar y guiar para que sea sano y ejemplar.

Daniel Borrego

¡Hola! Soy Daniel Borrego, Consultor Senior y me especializo en SEO, SEM, Social Media, Email Marketing y ASO. Soy coach y consultor para PyMES y empresas. Asimismo, brindo cursos de capacitación In House sobre temas de Marketing Digital.